05/12/17

A veces dudo que François sea francés. En serio lo digo. Lleva tiempo (¿semanas, meses?) enamoriscado/encoñado de una dama liberal. Ayer me llamó para decirme que había organizado un trío con ella pero que el otro participante masculino no podía ir por problemas varios y me preguntaba si podía reemplazarlo. Además, como el que no quiere la cosa, el trío iba a tener lugar tres horas más tarde.

Estupefacto por la poca finura y sensatez del galo, le dije que

a) yo encantado, pero otro día.
b) no te apresures a presentarle otro sustituto, que va a parecer que estás desesperado (Que lo esté es otro tema).
c) finge que te lo estás pensando. Finge mucho.

Básicamente, me puse en la piel de la dama y si a mí me ofrecen un cambio, pienso que “demasiado rápido te lo montas”, que poco has buscado, etc. No me parecía buena idea. Intuí que a la dama le iba a resultar sospechosa tanta premura y que, en lugar de pensar que tanta prisa obedecía a la pasión franconiana, podía pensar otra cosa. En resumen, que no era una solución para nada elegante.

Hoy me llama para decirme, encantado, que la dama acepta darle un par de días para encontrar a otro compañero de baile y, de paso, me explica porqué no pensó en mí: “teniendo en cuenta que últimamente estás muy solicitado, pensé que no tendrías fuerzas o espacios en la agenda para eso“. Ah, que inocente es a veces.

No me lo creo, pero da igual. En fin, viernes. Otro trío apuntado en mi agenda.

Hoy voy a encontrarme con NT, otra de las damas de mi antigua agenda. El principal recuerdo que tengo de ella es de una mujer muy sonriente, que rebosaba alegría y felicidad, que iba al gimnasio de vez en cuando “porque tengo tripita y se me va a caer el culo” (siempre fue demasiado dura consigo misma) y con una facilidad pasmosa para llamar a las cosas por su nombre sin reparo alguno. Espero que el destino haya sido benevolente con ella, pues se ganó mi cariño. Es de esas personas con las que se está bien en cualquier sitio.

Gros bisous,
J.

03/12/2017

Cada vez me cuesta más despedirme de ella.

La velada de anoche superó mis expectativas. Todo comenzó antes de lo previsto porque a los tres nos pudo la impaciencia. Estuvimos de tapeo y luego cenamos, tiempo de sobra para que las damas se conocieran bien y surgiera una cierta complicidad entre ellas que tardaron poco en volver en “mi contra”, así que, con mi habitual sentido del humor, me lo tomé con filosofía.

Me gustó muchísimo que las dos se llevaran de maravilla, aunque me decepcionó que, pese a todas mis provocaciones y sugerencias, no surgiera cierto morbo entre las dos. En fin, lo que no puede ser, no puede ser. Pero el grado de complicidad que las unió superó todo lo razonable y me hizo sentir comodísimo y muy feliz.

La experiencia de OM combinada con lo que mi Dama Sureña me conoce hicieron que la follada fuera sensacional, aunque me fastidió un poco tener que asumir un rol un tanto pasivo. “Tú has ideado el encuentro, nosotras decidimos cómo va“, dijo mi sevillana, y OM estuvo de acuerdo de inmediato. Así que las dejé hacer.

Y fue una gozada inmensa, porque las ví disfrutar y me hicieron tocar el nirvana con las dos manos. Fueron felices, gozaron y se corrieron lo indecible, y aunque sus momentos de “maldad” podrían haber sido mejores, para ser su primer encuentro, no estuvo nada mal. Cuando las fuerzas flaquearon cambiamos el ritmo con toda naturalidad y la simbiosis entre los tres fue deliciosa. Mi locura sureña probó mi fisting, aunque muy suave (no podía ser de otro modo) y las dos me regalaron sendos skirts que me llevaron al clímax y a la carcajada estentórea.

En resumen, que nos lo pasamos en grande.

Tan grande que cuando nos hemos despedido al volver ella a su ciudad, las reservas de besos, caricias, cariño y más aún que mi Dama Sureña y yo nos hemos prodigado durante estas horas juntos han conseguido endulzar la amargura de la despedida.

Gros bisous,

J.

02/12/2017

Ayer por la tarde me llamó mi Dama Sureña para decirme que venía. Como el tiempo transcurrido desde su última visita se me ha hecho eterno, casi pierdo el mundo de vista, porque llegaba a medianoche y yo ya me ponía en camino a buscarla, olvidando que iba a comer con un amigo al que casi dejo abandonado en mitad de la calle. Pierdo el mundo de vista cuando se trata de ella…

Llegó con una gran sonrisa y nos fundimos en un gran abrazo en cuanto nos vimos. Los besos se sucedían a tal velocidad que parecíamos ametralladoras. ¡Tanto tiempo sin vernos! Así que, tras recoger su equipaje, nos pusimos en marcha. Por el camino me explicó sus planes y yo los míos, y me encantó escuchar su carcajada de plata y oro y ese tono tan suyo al decirme “¡Pero chiquillo, que mente tan perversa tienes!”. Naaaaaaada… lo justito.

Ya estaba advertida del grueso de mis maquinaciones, pero supongo que el toque final la sorprendió. Por lo que me consta, OM, la otra implicada en mis planes, también quedó maravillada por mi inspiración lujuriosa. Tras consultarlo con las dos, hemos quedado para hacer un trío esta noche. Además, si hubiéramos tenido fuerzas, mi idea era, tras follar mi Dama Sureña y yo, irnos a casa de OM para tener un pequeño adelanto los tres, pero no pudo ser. No hay prisa.

Así que, tras una pequeña cena improvisada, follamos. Lo repito, me repito. Tanto tiempo sin vernos hizo que las ganas nos abrasaran el pensamiento y nada que no fuera saciar esa hambruna parecía importar. A ella le urgió ponerse encima, no tanto para llevar el control sino porque quería verme jugar con sus tetas mientras me exprimía. Quería que me corriera brutal y rápidamente, sentía ella esa necesidad. Lo consiguió, pero le costó un poco…

Para que no ardiéramos en esa locura inicial, impuse una pequeña pausa en la que, tras decirle que se quedara quieta, me puse a comerle el coño y jugar con mis dedos en todos sus agujeritos hasta dejarlos bien húmedos y lubricados. Y otra vez a montarme… Curiosamente fue el clásico misionero el que logró que ambos nos quedáramos satisfechos por un rato y nos tomáramos otra pausa. Ella, satisfecha porque me hubiera corrido dos veces, relucía como un sol. Y yo, sonriéndome socarrón por esa manía tonta que tienen mis damas con lograr romper mi resistencia eyaculadora, acabé por darle una palmada en su fantástico culo y la puse a cuatro patas. Tercera corrida que hizo que su culo rebosara de placer. Como dijo ella bromeando, me ganaba por goleada. Cierto, yo perdí la cuenta de sus orgasmos, y tras la última cabalgada y nuestros últimos estallidos de flujos y placer, nos preparamos para irnos a dormir, no sin antes hablar un poco más.

Me quedé horrorizado con lo que me dijo. Sabía que había roto con su amante favorito por algún motivo que no me quiso decir entonces pero que esta mañana me ha explicado, y que había acabado por deshacerse del resto de “amigos” por varias razones, cada cual más lamentable, dejándome hondamente preocupado por la estupidez de algunos hombres, pero cuando me dijo que llevaba casi tres semanas sin follar me quedé blanco. Tres semanas… Y si sólo fuera follar…

Follamos otra vez. Encima, debajo, a cuatro patas, de lado, de pie contra la pared, de todas las maneras que nos vino a la mente. Yo estaba emperrado en darle placer, en borrar esas tres semanas de abstinencia forzosa suya a golpe de polla. Derramé besos, caricias, lametones, abrazos y pollazos en ella hasta que a eso de las tres y algo de la mañana, los últimos atísbos de fuerzas nos abandonaron y optamos por irnos a dormir.

Y esta mañana, tras desayunar, otra vez, antes de que ella partiera a cumplir con sus obligaciones profesionales y yo me dedicara a las mías. Espero que pueda sentarse sin problemas…

Gros bisous,
J.

1/12/2017

Anoche estuve con OM, que estaba más guapa que nunca. Tuvimos un pequeño desencuentro, nada serio ni nada de lo que no acabáramos riendo como siempre.

El comienzo fue rápido. Tras rendir culto a su pechonalidad me fui al templo de su coño. Ella se puso de pie y a mí me tocó ponerme en cuclillas para comerla, cosa que hice con todo mi buen hacer a pesar de que la posición me resultó algo incómoda. A continuación ella se arrodilló para corresponderme con una mamada, que tuvo que ser breve, porque me podían las ganas y no quería hacer una cerdada tan pronto.

La muy sinvergüenza, al decirle yo eso, me realizó un trabajo manual tan veloz y certero que me descargué por vez primera en sus tetas. Ella, sonriendo mientras íbamos a la cama y se limpiaba, me espetó “así me aseguro de que duras más”. Que conste que se lo buscó ella.

Estaba dominante la dama anoche, y yo un poco contestatario, si bien con mi habitual bonnaire. Me cabalgó a conciencia mientras yo le repasaba la anatomía sin prisas. El swang que tiene al contonearse encima de mí le ganaría un aplauso en las mejores discotecas mundiales. Cambiamos de posición y, al tenerla debajo, me tocó el turno de “vengarme” por su martilleo previo. Y ahí fue cuando se torció todo un poco. Ella me pidió que la follara duro (tú ya sabes…) pero yo no me corrí ni por esas (repito, se lo buscó). Aún así, disfruté más que de costumbre viendo lo guarra que se podía. Era mi Perra de Satán que tan bien conozco.

Que no me corriera ni cuando la follé a cuatro patas, que suele ser cuando menos duro, fue la causa del malentendido citado arriba. Como he dicho, nada serio, salvo porque la dama acabó de nuevo a cuatro patas y yo ajustándole las cuentas a golpe de cadera mientras clavaba mis dedos en su carne. Y tan felices los dos. Pero no me corrí tampoco entonces.

Ella, hacia el final de la velada, aceptó que, a veces, esas cosas pasan. Al ver mi expresión risueña y feliz, se dio por satisfecha y nos pusimos a hablar relajadamente, que ya era hora, por cierto.

OM me gusta, me gusta mucho, pero cuando tiene presupone demasiado y organiza esos malentendidos exaspertantes, juro que la mandaría la mierda. Y ayer, de no haberme tomado a risa su exabrupto, pudo haber pasado. Bendito sea mi sentido del humor y Oscar Wilde, que me está haciendo llevar esta semana con mucha soltura.

Gros bisous,
J.

30/11/2017

Hoy he estado tomando un café a media tarde con R.M., una de las damas de mi agenda de tiempos pasados. Ha sido “peor” de lo que esperaba. ¡Está más loca de lo que recordaba! No habían pasado dos minutos desde el saludo y ya me estaba sonrojando con sus salidas. Al minuto siguiente me tenía muerto de risa y diez minutos después ya estaba hablando de sexo. En fin, diría se ha vuelto más deslenguada de lo que era, que ya es decir. De hecho, su lenguaje es tan sucio que podría sacar los colores a todo una compañía de legionarios. Es, simplemente, adorable, una payasa que te saca la risa con total facilidad.

Y, a la vez, es igual y diferente de como la recuerdo. Así que comienza la aventura de conocerla otra vez. Me ha dicho “hago cosas que te sorprenderían” pero no ha querido añadir más. Ya lo descubriré, ha prometido. ¿Sorprenderme por lo que hace? Ya veremos. A lo mejor tiene razón.

Gros bisous,
J.

29/11/2017 (2)

Veamos.

Oh, sí. Mentes. Entre mis numerosos defectos se incluye una cierta tendencia estúpida a relacionarme con mujeres con las que no debería hacerlo. El tiempo, que es muy sabio, siempre se ocupa de demostrar mi error y a veces lo hace con un cierto sadismo, sobre todo en aquellos casos en los que tengo mis sospechas al respecto y pese a todo sigo adelante.

Mentes. Estoy fascinado con este descubrimiento porque, como escribí hace unas horas, me tiene perplejo no haber sacado la lectura correcta de lo que mi Dama de los Pies Fríos me ha repetido unas cuantas veces, no como lección, sino como una simple observación suya de la vida. Por algún raro motivo, he pasado ese vital punto por alto hasta hoy. En fin, soy así a veces. Un perfecto idiota.

En fin, las buenas noticias es que algo debo de haber aprendido porque tanto OM como Lola tienen mente, personalidad y cuerpazos. Sus mentes son tan cautivadoras como lujuriosas. Las menos buenas noticias es que poco de la agenda es aprovechable, siguiendo esta regla que no me pienso saltar, visto lo visto. Si mi Dama lo dice, es cierto. Por ello, de los nombres rescatados de la agenda me puedo olvidar de tres cuartas partes de los mismos, lo que lo reduce todo a algo menos de media docena de nombres.

Confieso que tengo curiosidad por algunas de mis antiguas conocidas que figuran en lo que podríamos definir como “casos dudosos”. Les voy a otorgar el beneficio de la duda y retomar el contacto con ellas, para ver si han mejorado pero, sobre todo, para probar mi nueva resolución. Si no valen, no valen, aunque sean las zorras más grandes de la Creación.

Gros bisous,
J.

29/11/2017

No puedo dormir. He tenido una ensoñación dentro de un sueño y me he despertado intentando perseguir un hilo real que se filtraba entre las imágenes oníricas.

Creo que he desentrañado uno de los misterios de mi Dama de los Pies Fríos y eso me hace pensar que entiendo un poco mejor su manera de proceder. Y me avergüenza profundamente haberme equivocado con ella respecto a esa cuestión durante tanto y tanto y tanto tiempo. He tenido durante todos estos océanos de eones temporales la respuesta ante mis ojos. Al principio no estaba capacitado para verla, porque estaba aprendido con ella, y luego estaba obcecado con las verdades parciales deducidas de mis lecciones.

Y de ese misterio desentrañado extraigo otras conclusiones. Follar mentes, pues claro, hombre… ¿en qué estaba yo pensando? Mentes. Mentalidad. Personalidad. Seguridad. HOMBRE. Desde el primer día lo he tenido delante de los ojos, esa verdad, ese concepto recién mamado de sus labios. Mentes, por Dios, mentes. Y yo perdido buscando cuerpos. Mentes, pequeño idiota, mentes. Sin mentes, los cuerpos son cáscaras vacías, fundas de piel. Mentes, por el amor de Minerva, mentes. MENTES. Sin eso, todo lo demás es vacío.

Soy Eskol, el lobo que persigue la luna para devorarla, y ella es Balder.

Ahora que la entiendo un poco mejor, estoy más orgulloso que nunca de ella, de conocerla y de poder disfrutar a su lado de este viaje. Ya entiendo el porqué, pues ella es mi Virgilio. Esto no es el misterio, sino el resultado de esta epifanía que ha desentrañado el enigma.

Todo esto no es ni la punta del iceberg del tesoro que he descubierto al despertar.

Lo dejo aquí. Mañana, más descansado y despierto, reflexionaré sobre ello.

Gros bisous,
J.

28/11/2017 (2)

Hoy tengo una razón más para querer estrangular a François. A pesar de mis advertencias, se ha desgastado completamente en el gang bang de tal modo que esta tarde, salvo pedir disculpas e irse a descansar, no ha servido para nada más.

JJ, por su parte, me ha asombrado. Tras su gang, estaba repleta de energía, lo que me ha recordado a otra dama. He tenido la fortuna de poder intuir lo que debe ser el goce con cierta dama que me está vedada, pues nuestros caminos son diferentes y no estoy a su altura. Aunque, tras las dos horas y media de febril asaltos sexuales con JJ, estoy convencido de que esa dama se sorprendería conmigo.

JJ… ¿qué puedo decir de ella? Que es inteligente, que tiene un fino sentido del humor y una cierta socarronería peligrosa al hablar que, si te la tomas a la ligera, te puede costar caro. Es atractiva y muy sensual, además de directa, algo amoral y desvergonzada. Me gusta salvo por algunas cosillas, pero reconozco que no estoy a su nivel. Prueba de ello es que he terminado justo de fuerzas. Más que follar, ha sido una especie de triatlón sexual, y, como he dicho alguna que otra vez, el sexo deportivo no es para mí. Para salir de la rutina no está mal, pero por norma… En eso es como nuestra común amiga, R., mi querida anglocabrona.

En fin, entiendo a François, pero me cago en su calavera mil veces porque le previne y me ha fallado. A la m… su regeneración cerebral, ha vuelto el zopenco. En fin, no importa ya. Que me quiten lo gozado. Sospecho que JJ y yo coincidiremos poco (¡Viva! Así podré reponerme y no morir en el esfuerzo), pero será todo un placer estar con ella.

Gros bisous,
J.

28/11/2017

Hoy he convertido el gang bang que ha organizado François en un trío. Puro pragmatismo.

A eso de las diez me ha llamado para decirme que el evento tendría lugar en X a las 12.00. Cinco caballeros y una dama. Tras maldecir por lo inoportuno de la hora que, sin embargo, me iba bien de milagro, me he puesto en marcha. Al llegar a la cafetería hemos entablado el puñetero galo y yo una conversación para besugos encaminada a hacer tiempo y que la dama llegara.

Las risas han sido considerables cuando ha resultado que ella y yo ya nos conocemos. JJ, la amiga de mi anglocabrona. Bueno, conocernos… todo lo que se pueden conocer mediante la virtualidad interactiva dos personas que viven en países diferentes. Aún así, nos hemos reído a gusto al tenernos delante.

Una vez en el lugar de actos, al ver a los congregados he visto claramente que allí sobraba una persona: yo. La compañía masculina no era de mi agrado, así que he improvisado. Tras informar a François de que me iba, he tenido una idea brillante. Me he acercado a la dama y, haciendo caso omiso de los demás, he interrumpido su conversación para susurrarle al oído a la dama “tengo una propuesta que no podrás rechazar”.

Y la curiosidad se ha impuesto. Nos hemos reunido con el desolado François y yo he formulado mi propuesta: “Si después del gang tienes fuerzas… ¿qué te parecería un trío conmigo y con este galo?”. Por supuesto la dama se ha mostrado encantada con mi idea. Sus ojos han lanzado relámpagos y su expresión corporal ha sido tan intensamente positiva que su “sí” casi ha sido superfluo. François no salía de su pasmo, así que he pensado por él y he repartido tareas:

-Mi querida dama, tú escoge la hora; y tú pones el lugar. Yo me ocupo del resto.

Y así ha quedado sellado el encuentro para esta tarde. Les he deseado que se lo pasaran bien y he procedido a marcharme discretamente del lugar.

Me encanta cuando los planes salen bien. Ahora, a planear mi propio gang bang.

Gros bisous,
J.

27/11/2017

Es extraño verse a través de otros ojos, sobre todo cuando esos ojos son los de uno mismo. Eso me está pasando al releer ese peculiar dietario surgido del túnel del tiempo. Empecé leyéndolo con curiosidad y, para qué negarlo, con la idea de ver qué pequeños tesoros podía descubrir. Algunos han sido desenterrados de las arenas temporales, pero la sensación predominante mientras leo esas extrañas páginas es la de un creciente desasosiego y de no reconocer al escritor de esas letras, ese yo de hace unos años. Siento asco y desprecio.

Era yo, un yo que estaba perdido en un marasmo caótico que estaba contaminado por una completa carencia de propósito y sentido, un yo que no era otra cosa que una especie de adicto al sexo, puro y duro. Cuando la apetencia sexual se manifestaba, no tenía en cuenta ninguna otra consideración moral o económica. Todo radicaba en saciar ese hambre. Y luego el vacío, la insatisfacción, obviamente, que también se manifiesta en esas páginas.

No me reconozco en ese escriba. No soy yo (Sí, mi Dama de los Pies Fríos, ya me imagino lo que piensas…). Por eso me voy a releer este diario para ir comprobando el cambio que he experimentado. Me aterra pensar que quede algo de ese ser en mi yo actual.

Al menos me ha mejorado el gusto.

Gros bisous,
J.