06/07/2018

Me he despertado con los labios de Lola en mi espalda, perdiéndose hacia abajo. Y es que anoche me fue imposible abandonar su cama, por cien mil razones, desde el agotamiento (excusa) a ella (perdón, a ELLA, motivo principal).

Recuerdo un momento. El momento.

La había puesto a cuatro patas y tras ensalivar a conciencia su maravilloso ano (para algunas cosas es mejor lo clásico, el tiempo y la dedicación), la penetré lenta, maliciosa y lujuriosamente hasta llenar su culo con mi polla, placer supremo. Y así fue como llegó la follada de la noche y cómo perdí el control un poco, de manera que terminé por ponerme el universo por montera y reírme de mí mismo en mi propia cara, a sangre fría y con total conocimiento de causa.

Me había descompuesto al correrme de pura felicidad y gozo, de manera que tuve que seguir, aunque la polla hubiera perdido toda su rigidez al morir a ríos en ella, y estaba loco perdido con la cara oculta entre sus pechos. Así me pasé un tiempo imposible de medir, rindiendo culto a su cuerpo con labios, lengua y dedos.

Gros bisous,
J.

05/07/2018

Si todo va bien, dentro de treinta minutos tengo una cita con H., que se va a pasar el finde fuera y no puede esperar al lunes para quedar (me siento tan halagado como sorprendido), y esta noche estaré entre los brazos de Lola. El plan original era la cita nocturna únicamente, pero la vida tiene sus propias ideas al respecto.

Así que, listo para lo que haga falta, me dispongo a comenzar mi peculiar montaña rusa de emociones y obligaciones de hoy, jueves, 5 de julio de 2018.

El año de la rima facilona.

Es como si haber participado en la mega fiesta de Maman hubiera provocado urgencias a todo mi entorno liberal. Hasta Lady J. ha sondeado el terreno y se ha llevado un apenado “me temo que no”.

También ha dado señales de vida la vieja amiga con la que retomé contacto el día 20 pasado. Si todo va bien, mañana podríamos quedar. Ella tiene una idea en mente que quiere preparar bien y yo estoy abierto a sugerencias. Simplemente lo que surja entre los dos.

Gros bisous,
J.

Parejas abiertas, liberales, swingers… parejas.

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Ayer reflexionaba sobre las “diferencias” entre una pareja abierta, una liberal y una swinger, y me dí cuenta que mis prejuicios me impiden tener una visión objetiva sobre la última. Así que omitiré cualquier reflexión respecto a los swingers hasta que considere que estoy capacitado para ello.

Yo pensaba que mi diferenciación entre un tipo de pareja y otro se debía a que los clasificaba por el diferente grado de libertad y confianza existente dentro de la pareja. Por el contrario, me dijeron que aplicaba una regla moral. Es curioso, yo hubiera dicho que era más por un grado de utilidad, además de la cuestión de grados. En mi opinión y por mi experiencia, considero que, en líneas generales, una pareja abierta aúna las dos citadas características en mayor medida que una pareja liberal, pues han dado el paso de abrir su relación, removiendo para ello los mecanismos de control (quedan otros, obviamente) más generales para llegar a ese estado.

Por supuesto, esto es una generalidad. Habrán parejas liberales que en realidad sean abiertas, si hacemos caso al “canon” liberal (¿eso existe?, pregunto retóricamente, por supuesto), y viceversa.

En realidad, “abierta”, “liberal” o “swinger” son meras etiquetas que la gente se pone por motivos varios. Lo importante verdaderamente no es ir por la vida con una etiqueta que diga “pareja heterosexual abierta poliamorosa” como si fuera una clasificación científica, sino que los actos prueben que se es lo que se dice ser. Porque, al final, lo que hacemos es lo que realmente nos define.

Gros bisous,
J.

03/07/2018

Una vieja regla se ha cumplido. SIEMPRE que participo en una fiesta o me lo paso muy bien, al día siguiente me cae un lío gordo del cielo. En fin, se ha podido solucionar, así que no hay que lamentar males. O eso espero.

Por otra parte, varias damas de la fiesta me han escrito para anunciarme que pasarán unos cuantos días por Barcelona y que aprovecharán la oportunidad para verme. Verme. Me encantan cuando se ponen metafóricas. Me ha sorprendido una en especial, Lara, con la que no tuve tiempo de nada salvo de hablar un par de cosas. Vendrá con una amiga y me ha propuesto un trío con las dos. Lo único que recuerdo de ella es que era una verdadera posh.

Es lo bueno que tienen las fiestas, que conoces gente.

Gros bisous,
J.

02/07/0218

Tras el análisis post-mortem de la fiesta, toca reflexionar. Incluso cuando me senté a redactar las notas de lo que fueron las dos entradas anteriores ya estaba reflexionando sobre todo el exceso que fue y tomé mi decisión de terminar con este tipo de fiestas.

Así que aquí van mis pensamientos.

Estas fiestas, o se produce un cambio (propio o ajeno) o no son para mí. Estas megaparties son un inmenso buffet de carne, simplificando a lo bestia. El movimiento es continuo (no va con segundas) y llega el momento en que resulta aturdidor.

Pero entiendo la lógica de Maman en todo esto. Era su fiesta de despedida y quería decirle adieu a gente que conoce desde hace más de dos décadas. Así que se entiende. Incluso el dispendio es comprensible.

Pero no, estas fiestas termino por no disfrutarlas del todo y la de ayer tuvo su punto negro, y lo reconozco. Quise estar en todas partes y, viendo que no podría, acepté un estimulante que me ofreció mon père. Y claro, así aguanté el doble de lo normal. El coste, aparte del moral, es que el domingo me lo pasé en un estado semivegetal. Al menos descansé.

Hoy, aparte de tener claro que lo que mi cuerpo no haga naturalmente nada más (humos aparte, no te preocupes, pervertidora mía), veo con facilidad lo que ya Maman y yo comentamos ayer: las fiestas, de muy tanto en tanto y en petit comité. No hacen falta grandes alardes para disfrutar. Por eso se nos ocurrió una idea para un pequeño evento, más tranquilo y más íntimo. Sí, con las agujetas de la fiesta anterior todavía recientes, ya pensábamos en la siguiente.

No, no merece la pena excederse, aunque fuera extraordinariamente divertido. Que diantres, ¡fue sensacional!

Pero yo soy algo más que lo de ayer, que, al final, parecía una especie de caza de trofeos.

Y en un par de días, cuando mi cuerpoescombro vuelva a estar al 100%, conozco a dos damas a las que hacerles una demostración de ello…

Gros bisous,
J.

01/07/2018 (2)

El tercer asalto fue buenomalo. Las dos primeras damas, PM y NM, ambas de tetas inolvidables y bellos cuerpos, me dieron un recital de sexo, pero con un punto dramático demasiado exagerado, en especial la última (a la que despaché en diez minutos, más o menos, creo, que como a la primera), de manera que tuve la sospecha de que me había metido en la grabación de una peli porno amateur. No era el caso.

La tercera de este tercer empeño fue SJ, una mujerona. Grandes caderas, gran cuerpo, grandes tetas que follaba de putísisisisisima madre. Grande descubrimiento. Guarra, sexy, zorra, cabrona, provocadora, hija de la gran puta, una maravilla. Gran mamadora, de las que te la come y disfruta casi más que tú, aunque se medio deshidrata de lo salivado que te deja, porque la polla te la saliva, sí, pero el resto del cuerpo lo salpica hasta la altura de las cejas.

Pero que gloria de mamada, eso sí. Me corrí como un bendito, justo premio a su dedicación, esfuerzo y sentido del humor. Apenas conseguí recuperar el aliento y encadenar dos palabras seguidas se puso a cuatro patas y me pidió guerra. Dios, casi me muero allí. Qué mujer, qué mujer… La cabrona, para no agotarme, me montó al cabo de un buen rato, cuando yo ya me notaba fenecer, diciendo que le sobraban más fuerzas que ganas, y me destrozó las caderas la muy hijadelagrandísimafruta. ¡Pero qué bestia es! Me arrancó un orgasmo seco que me acabó de dejar fuera de juego. Otro descanso.

Para esa hora, que calculo que debían de ser las siete, se hizo la pausa para tomar un refrigerio, y fue cuando los primeros invitados comenzaron a retirarse y los planes a irse al garete. Así llegó el cuarto asalto.

La primera fue una rubita treinteañera, muy simpática y de tetas operadas, más británica que el Big Ben, que me pegó un repaso en compañía de mi anglocabrona favorita, la hija de la gran PUTA de R., que casi me envía a la UVI. Eso sí, fue maravillosamente divertido, aunque bestial. Con ese esfuerzo y ese follar sospecho que mi Dama de los Pies Fríos pestañearía dos o tres veces y hasta se daría por aludida. Ella ya me entiende.

La segunda fue Chloe, a la que compartí con mon père noir. Buen polvo, pero sigue siendo igual de retraída, de manera que dejé que él hiciera los mayores esfuerzos -es su favorita, después de todo- y seleccioné mientras tanto a la siguiente, una rubia a la que follamos a medias su marido y yo por todos sus agujeritos. Una delicia de dama, con aires casi de novata, algo cuqui, pero con su punto de guarra.

Hasta aquí llegaron mis fuerzas. Mis ganas seguían, las muy cabronas, así que me uní al “follamiento” de una pelirroja tetuda sensacional a medias con JP., pero mis fuerzas eran ya escasísimas y el peso del esfuerzo recayó en mi compañero de fatigas, que aprovechó la ocasión para pegarme una comida de polla a traición que me hizo ver las estrellas mientras la dama se metía mi mano y su puño en el coño para pasar el rato y no perder el elán. A todo esto, la cabrona esta fingió ofenderse por mi poco aguante (nota: debía de llevar yo unas ocho horas de jolgorio encima y la proeza es que mis párpados no se me cayeran hasta los tobillos) y porque mi polla se negara a colaborar y no se levantara de ninguna de las maneras, desaire que ni las mejores filigranas de mi lengua lograron compensar, a tenor de su “enfado”. Su teatro fue tan bueno que me arrancó mi número de teléfono y la promesa de volvernos a ver.

Así las cosas me retiré, feliz como unas pascuas y temiéndome que hoy no me podría levantar de la cama ni con una grúa, lo cual ha sido parcialmente cierto. Eso sí, creo que mi cuerpoescombro no me dolería más si me hubiera metido a correr un maratón. Lo divertido del caso es que yo pensaba que mis ganas de sexo se iban a retirar hasta, por lo menos, una semana.

Bueno, ya te digo yo que no, que la polla, con grandes esfuerzos, se ha puesto dura al ver el primer par de tetas guiñándome un ojo desde un escote. Las fuerzas continúan escasas, eso sí. Voy a estar en el dique seco hasta mediados de semana.

Si me dejan.

Y así fue la fiesta de la despedida-pero-no-del-todo de la cabrona más grande de Francia, mi Maman.

Gros bisous,
J.

01/07/2018

Primero, los datos para los amantes de la estadística.

Duración del evento: (teórica) seis horas; (real) nueve horas y media.
Duración del entremés: (teórica) 40 minutos; (real) unos 30 minutos.
Número de invitados: (teórico) 219 (117 hombres y 102 mujeres); (real) 198 (105 hombres y 93 mujeres).
Salas reservadas para el evento: cinco (tres para lo obvio, dos de descanso y una para reponer fuerzas).
Número de preservativos comprados: 4.000
Botellas de champagne: 310
Botellas de licores varios: 400
Presupuesto del evento: Una burrada, seguramente.

Mi primera dama fue N., que me prodigó una sesión de sexo oral y una cubana que casi me aniquilan in situ (casi me olvido de que tenía que devolverle el favor, tan fuera de mi me hallaba). Curiosamente, pese a la intensidad de los prolegómenos y a la estupenda follada vaginal y anal, no me corrí con ella, por lo que, burlona, juró venganza.

La segunda fue Maman, a la que, mientras le masajeaba el coño que mon père noir había dejado enrojecido a base de bien, le comí las tetazas. Después de que ella me montara con todas sus ganas, yo le dí un repaso a su culo, donde estallé por primera vez después de dos asaltos sin cuartel.

La tercera y última antes de mi primer descanso fue JJ, que se había puesto a cuatro patas para tal menester. También me corrí con ella, pero la dama se lo trabajo a fondo, pues es una verdadera virtuosa del morbo y del sexo.

La cuarta fue una española de grandes tetas y culazo también ciclópeo que, la verdad, me dejó frío. Demasiado teatrera la ví, así que le agradecí el empeño y, una vez se dejó caer en la cama tras cinco escasos minutos (sospecho que notó mi falta de entusiasmo), me fui a retomar la fiesta de verdad. Y fue de verdad, porque me pilló Julia, una vieja amiga de mi madre oscura que me secuestró para exprimirme a conciencia. Es una mujer tremenda, muy provocadora, muy sexy y muy zorra. Sus muy mojadas artes orales y manuales son de un virtuosismo tremendo (segunda corrida del día), de las mejores que he recibido en mi vida. A continuación, una vez recuperado (la dama me dijo que me olvidara de comerle el coño, que lo que quería no estaba dentro de mi boca sino entre mis piernas), la dama me montó exhaustivamente cara y cara y luego dándome la espalda. También la tuve a cuatro patas y en la clásica y misionera posición, donde estallé en ríos de semen otra vez. Y entonces sí que me hizo falta otro descanso. Y un by-pass.

Continuará…

30/06/2018 Fiesta de ¿despedida?

Maman ha comenzado anunciando que esto no es un adieu, sino un simple cambio de prioridades y de ritmo. Yo he aprovechado para observar el último ensayo de mi entremés y, con más dudas que nunca, he retornado a la sala para unirme al comienzo.

Y todo sea dicho, mis planes han salido casi como yo quería. Gracias a la información privilegiada de mis galos, digamos que tenía una idea general sobre la reacción de los presentes, y, la verdad, salvo en unos pocos casos en los que me he equivocado por completo, en general todo ha ido a pedir de boca.

El entremés consistía en una pequeña y muy libre adaptación del segundo escándalo del marqués de Sade. Una pobre e inocente dama es seducida con falsas promesas de amor por un libertino que, una vez la tiene a su merced en la intimidad de su casa, la ata y la somete a una serie de prácticas sádicas para luego sodomizarla.

Diré a favor de los actores que la parte del diálogo resultaba apenas creíble -digamos que ni los Razzies se fijarían en ellos-, pero la parte sexual la han bordado. La protagonista, “aterrorizada”, es atada boca abajo y desnudada, tras lo cual comienza una lluvia de golpes de fusta sobre sus pobres e inocentes nalgas, que tardaron poco en ponerse rojas. Aquí pasó una cosa que yo esperaba y otra que no me esperaba del todo.

Algunos, ante el evento sadomasoquista, procedieron a pasar a la siguiente sala, tal y como yo había calculado, aunque algunos menos de lo que había supuesto, y algunos que yo no había esperado que se ausentaran. En fin, c’est la vie.

Lo que no me esperaba del todo es que los azotes me resultaran tan excitantes e interesantes de ver. Casi me han entrado ganas de pedir prestada la fusta para probar que tan flexible es mi muñeca. Pero no, eso hubiera sido romper el ritmo del relato.

Así que, tras unos tres o cuarto minutos de ver volar la fusta, el público disfrutó más viendo a la “pobre victima” siendo empalada por delante y por detrás, tanto de uno en uno como de dos en dos, por el protagonista, un remedo del marqués, y su fiel criado. Así, durante una media hora más tarde, en los que los actores demostraron bastante imaginación a la hora de adaptar mis instrucciones. Lo hicieron bien, en resumen. Y la audiencia presente, tal y como me comentaron tomando unos refrescos, quedó satisfecha.

Unos veinte minutos después, comenzaba la fiesta y mis primeros problemillas.

Gros bisous,
J.

29/06/2018

Al final dejé por imposible repasar la lista. Ni pidiendo referencias sacaba demasiado en claro, los nombres se mezclaban y acumulaban, por lo que al final he optado por dejarlo todo en manos de la Providencia y confiar en que mi pequeño entremés sadiano se ocupará del resto. Total, el destino hará lo que le salga de la higa, como siempre.

Ayer coincidí con uno de los grandes hombres de mi vida durante mi jornada laboral. Conocí a su compañera y a su peque de dos meses. Y lo mejor de todo, además del reencuentro, es que le caí bien al peque. Qué quieres que te diga, querido diario, pero me encanta caer bien a los bebés. A esas edades no están todavía pervertidos por las convenciones sociales y son puro instinto. Si le caigo bien a un bebé no puedo ser tan malo como dicen.

O sí, pero no para él.

Algo completamente diferente. Ayer me presentaron a una chica para que, a su vez, yo la ponga en contacto con otros liberales. O mejor dicho, con otras porque ella es lesbiana. Ni bicuriosa ni nada, les. Así que dije que gracias, pero no, gracias. Si no saco nada, ni me esfuerzo. Ah, sí, la gratificación moral de haber hecho una buena obra. Sí, hombre. Para eso hago una donación a una ONG, que al menos Hacienda me lo tendrá en cuenta y me servirá para borrar un par de líneas en mi lista de pecados de cara al Juicio Final.

Seamos sinceros. Nadie hace nada por nada (sant@s y beat@s aparte) en este mundo. Todos buscamos conseguir algo de alguien. Y quien niegue esta simple verdad o miente o no tiene ni idea de lo que mueve el mundo, lo que lo convierte en una persona más peligrosa que una manada de pirañas en un bidet. O es un maldito santo y sus asuntos no son de este mundo. Ante este hecho me inhibo y transfiero el tema a la autoridad competente.

Continuemos con la sinceridad. Sí, a veces algo por nada, casi siempre con personas a las que quiero por el mero placer de hacerlo. Pero incluso en estos casos lo hago por un mero y simple motivo: por egoísmo puro y duro, porque si ayudo, apoyo o hago sentir bien a otra persona yo me siento bien con su estabilidad, su alegría y/o su felicidad. Si la otra persona está bien, yo estoy bien.

Es decir, que me muevo por la gente que me importa. Incluso a veces con desconocidos por motivos altruístas cuando me sale el bonachón que hiberna dentro y mi empatía se activa a traición.

Soy complejo. Un cabrón un poco complejo.

Gros bisous,
J.

28/06/2018

Recordando el momento de calentura y de desparrame de testosterona, me he levantado con una sonrisa malévola hoy que, por desgracia, no ha durado mucho. Los imponderables dichosos.

Mientras, los preparativos de la fiesta siguen y se dan los últimos toques. Mi escrutinio de la lista de invitados, ejem, vale, invitadas… como decía, que sigo estudiando los nombres de las presentes y he añadido un par más. Mientras, como suele pasar en estas lides, se están produciendo las renuncias de última hora, junto con algún veto (seis, uno de ellos mío), nada nuevo bajo el sol.

Maman, mientras tanto, ya habla de preparar otra despedida. Cuando se me ha pasado la hilaridad, las ganas de reír y las de gritar “¡¡¡lo sabía!!!!”, he visto la lógica de tal decisión. Esta fiesta próxima será el colofón oficial, mientras que la otra será algo más “familiar”, comme si dice.

Le diable est dans les détails, comme on dit.

Mientras, Lola me ha hecho saber que quiere que hagamos una visita a mi club liberal favorito en compañía de un amigo suyo. Me interesa eso, por lo que he pedido más detalles.

Carpe noctem.

Gros bisous,
J.