Mañana, si ninguna de las tres partes involucradas cambiamos de opinión, iré a un club liberal en compañía de una dama con permiso de su marido. Digamos que la fortuna nos ha puesto en contacto a él y a mí y ha surgido esta oportunidad.

Pasado mañana explicaré cómo ha sido posible esta peculiar cita, a ciegas, pues ni ella sabe como soy yo ni yo como es ella, salvo por una foto que él me ha mostrado. Por supuesto, también explicaré lo sucedido durante el encuentro.

Lo más interesante de todo es la adrenalina que me corre por las venas pensando en todo este asunto y en las circunstancias que me han llevado a esta morbosa situación.

Por el momento, aquí lo dejo.