Ayer no pudo ser el trío deseado (da igual, porque Criss y yo nos apañamos muy bien solitos), así que hoy iremos a comer los tres, aprovechando que tengo el día muy libre, y que sea lo que Venus quiera.

Beth, por su parte, ha dado señales de vida (Jane anda perdida en su mundo) tras nuestro delicioso encuentro del sábado. Es una mujer que tiene un morbo interminable e inmenso, y me cuesta no dejarme fascinar. Pero me contengo, porque luego pasa lo que pasa, que ya he vivido eso. El viernes repetiremos, aunque hay que concretar un par de cosas.

Pero lo cierto es que tengo unas ganas enormes de ponerle las manos encima. Y debajo.