Hoy, en el día de las elecciones generales, me sorprende todavía que haya gente que, a estas alturas, pueda tener tan poca cultura y tan poca inteligencia para votar partidos que quieren hacer volver el reloj ochenta años atrás y hablan de la “anti-España”, de “mariquitas” y de “rojos” con un vocabulario en el que se repiten verbos como “prohibir”, “anular”, “censurar” y “reprimir”.

No mejoraremos demasiado si gana la izquierda, pero podemos perder mucho si gana la derecha. Sería, paradójicamente, el fin para la España que tanto dicen defender.