Creo que he ofendido gravemente el amor propio de una mujer. Es una mujer con un gran sentido del humor (de hecho ha bautizado a sus consoladores como Skype y Tinder), pero me parece que, de alguna manera, le he tocado las narices sin querer.

Resumiendo.

La dama estaba diciendo que ella necesita pollas de un cierto tamaño y que por debajo del mínimo no bajaba. Yo, que estoy hasta las cejas de escuchar eso de que el tamaño no importa pero resulta que sí, y que me enfurece sobremanera que la gente simplemente rechace nuevas experiencias en base a sus prejuicios (que yo haga eso es perfectamente lógico, en los demás una atrocidad… no se si me explico… estoy siendo sardónico a mi costa, añado por si acaso), he optado por decirle que tal vez con un miembro de menor tamaño no sabría qué hacer porque no está dentro de sus expectativas.

Simplemente esto.

Pues bien, la dama se ha pensado que la estaba llamando cobarde. Se ha enfurecido bastante, lo que me ha dejado muy perplejo, y al final me ha soltado la bomba: que me follará sólo para demostrarme que me equivoco.

Gracias, pero no, gracias.

Si me ha de follar, que sea porque el arda el coño, no por interés estadístico o despecho. Anda ya.

Hasta las próximas letras,
J.