Me he despertado con un delicioso mensaje de Lola que me ha hecho sonreír y pensar en lo frágil y segura que es a la vez, combinando esa peculiar manera de ser que las mujeres tienen pero que, en damas excepcionales como ella, Maman o mi Dama de los Pies Fríos, contribuyen a convertirlas en esa excepcionalidad única.

A veces me detengo a pensar en lo que las hace tan especiales y qué es lo que las separa de las demás y las singulariza. Veo destellos de esa fortaleza en otras mujeres que han pasado de mi vida, pero en modo alguno con el vigor de estos tres prodigios de la naturaleza. Las diversas circunstancias que han llevado a formar sus diferentes personalidades han creado tres mujeres muy diferentes entre sí pero, a la vez, muy similares en su esencia.

En Lola veo cosas que me recuerdan a Maman pero a no a mi Dama de los Pies Fríos. El parecido es mayor entre las dos primeras, pero entre mi joven dama y mi experta de gélidas extremidades existe un lazo de unión tan sutil que, cuando una y otra explotan de manera similar, tengo que realizar un considerable esfuerzo para no sonreír y exclamar “esto yo ya lo he vivido antes”.

Es curioso como entender a Lola me ayuda a intuir mejor a mi Dama de los Pies Fríos, única en su sencilla complejidad.

Gros bisous,
J.