Tengo una teoría. De repente, por algún motivo esotérico que se escapa al alcance de mi razón, una práctica, técnica o local se ponen de moda y todo el mundo habla de ello. También es cierto que algunas cosas nunca pasan de moda y siguen fascinando a mucha gente.

Los tríos nunca han dejado de estar de moda, a mi modo de ver. Pero parece que, de repente, algunas personas a mi alrededor piensan en modo trinitario últimamente. E. es una de ellas.

Ayer me propuso un trío pero, dado que hacia las diez de la noche yo estaba más soñoliento que una manada de marmotas, opté por pedirle que lo dejara para otro día. Y esta mañana me he desayunado con un mensaje suyo diciendo “Hoy, 21:00, Hotel Xxxxx”. La correspondiente llamada ha obtenido como respuesta algo maravilloso: escuchar su voz con ese punto juguetón, sin el soniquete irritante que los hados le han otorgado estos días pasados. Así que, para tantear sus intenciones, le he propuesto quedar para tomar algo esta tarde y que me cuente más.

Be my guest, darling.

A ver.

Gros bisous,
J.