La placentera velada de ayer me confirmó lo que vengo pensando últimamente. No quiero dramas en mi vida, que ésta ya tiene bastantes. Quiero gente alegre que me aporte, que me enseñe, que me anime. Las tristezas, sólo la de las personas que cuentan para mí. Las tragedias y los dramas… para el cine.

Empiezo a tener la sospecha cada vez más confirmada en que tengo que olvidarme de las mujeres de mi edad. Invariablemente, en los dos últimos años, he conocido mujeres inseguras que intentaban controlar mi vida o mujeres desesperadas a la caza de un marido o una pareja. Con Lola no tengo nada de eso.

Pero antes de tomar tan drástica decisión, voy a llevar a cabo una prueba. Ya que E. me presentó a una amiga suya para los tríos, voy a ver hasta qué punto puedo llegar a conocerla para averiguar si puedo tener el mismo grado de confianza que tengo con Lola o, por citar otro glorioso ejemplo, con mi sevillana. A ver si hay suerte.

Yo voy a ir sin prisas. Quien las tenga… allá ella.

Gros bisous,
J.