A veces el destino me mete en peculiares situaciones a las que tú, querid@ lector/a, ya deberías de estar acostumbrad@ a estas alturas. Yo, la verdad, aún me sorprendo cuando pasan.

Pues aquí va una de esas.

François me ha reclutado para una gang bang que tendrá lugar algún día de la semana (o de la siguiente como máximo) que viene. Al parecer, es el regalo que un caballero hace a su “dama favorita” (sus palabras, no las mías), que ha cumplido recientemente 44 años. La peculiaridad es que cada uno de los invitados -diez, ni más ni menos- es de una nacionalidad concreta y, por lo visto, faltaba alguien nacido al sur de los Pirineos.

Ni corto ni perezoso, el galo me ha apuntado y luego ha tenido a bien preguntarme si me interesaba. En fin, me consuela pensar que tiene claro los pasos a dar aunque no el orden. Por suerte me place la idea, así que no hay nada que lamentar.

A ver si me entero de algo más, porque, salvo lo ya dicho, no tengo ni idea. Que seamos diez me hace sonreír sarcásticamente. Supongo que incluyen a un par de reservas por los famosos fallos de última hora, aunque François ha dudado enfáticamente que los vaya a hacer, pues la dama “es fantasvillosa”. Ah, me encanta cuando se entusiasma… aunque siempre se pasa de optimista.

Gros bisous,
J.