JP aterrizó ayer, pero hasta las 10 de la mañana no me ha avisado. El muy pendón me ha dicho que necesitaba descansar y dormir una noche antes del experimento. Tendrá cara el morosueco este…

Hoy lo hemos llevado a cabo. JP, Lola y yo hemos ido a uno de mis rincones favoritos para pasar una deliciosa velada de a tres con la puesta en práctica de una postura interesante que, al final, ha sido mejor de lo esperado.

JP y yo nos hemos puesto de tal guisa que nuestras dos pollas enhiestas se asemejaban a dos columnas trajanas gemelas apuntando hacia lo alto. Ella, que se había reído lo suyo con los preparativos, estaba concentrada, con los ojos fijos en las dos pollas que, simultáneamente, se iba a introducir en su vagina. Fue descendiendo poco a poco y pude ver como, al notar como las dos vergas entraban en ella, se detenía dudosa durante un instante, para luego dejarse caer un poco más hasta que la llenamos. A partir de ahí, fue un ejercicio de hacer sentadillas, con sus manos buscando el apoyo de las nuestras y el placer de los tres agarrotando nuestras mentes y cuerpos.

Lo cierto es que esta pequeña perfomance ha sido sólo una parte de todo el trío, más bien la excusa para tener a estas dos extraordinarias personas conmigo. Pero tengo que confesar que ver el placer reflejarse en la cara de Lola, su goce al disfrutar del sexo con JP y conmigo y la libertad total que durante tres horas hemos respirado entre esas cuatro paredes son mejor que todos los experimentos del mundo.

Lo mejor de todo es que hemos despertado la zorra que Lola lleva dentro y se le han ocurrido un par de ideas. A ver si mañana podemos llevarlas a cabo…

Gros bisous,
J.