Ayer comenzó mi deceleración. A tiempo, como mis emails demuestran (tú ya me entiendes…)

Tengo que aprender a no ser tan intempestivo ni tan entusiasta. O a serlo pero manteniendo mi discrección y autocensura activos.

Ayer, además de que dos damas me avisaran que peco de entusiasmo y que eso me lleva a cometer errores, una de ellas me demostró que sigo siendo muy ingenuo a veces, lo que tiene sus ventajas y desventajas desde mi punto de vista. Más lecciones en el zurrón.

Al menos no soy el único que comete errores. François ha tenido un desliz doble y me ha sorprendido ser parte de ello. Creo saber porqué, y, en cierto modo, tiene sus motivos, por muy pueriles que sean, aunque ello no es óbice para que le recete al cabrito una pequeña lección. No tengo prisa, ya llegará.

Mientras, cierta peke me ha confirmado, sin ella saberlo, la validez de una idea que me sugirieron tiempo ha. Bien, en cuanto termine mi reposo la pondré en práctica.

Gros bisous,
J.