Cambio de planes. Madame E. ha tenido un pequeño problema y tenemos que dejar la salida de hoy para otro día. Mejor, así nos reponemos de lo de ayer, que fue épico.

Por otro lado, una lectora de este blog me ha contactado. Me recuerda a una de mis primeras amistades liberales, y tal vez por ello me siento dividido sobre como aconsejarle, porque lo que le diría normalmente se ve tamizado por la experiencia.

Es una dama sin ninguna experiencia liberal, tal y como ella misma me confiesa, y, me temo, con una escasez de experiencia sexual. La veo terriblemente convencional, impresión que se refuerza por lo que me ha contado. Básicamente: a ella no le interesa para NADA el mundo liberal, pero se ve atraída hacia él por las circunstancias ya que su pareja se muere de curiosidad. Esto, desde mi punto de vista y en base a mi experiencia, es un ERROR GARRAFAL.

Esta decisión debería ser consensuada y estar los dos de acuerdo. Que una de las dos partes ceda no suele ser buena idea y, en base a mi experiencia, esto casi nunca sale bien, cuando no termina en desastre más tarde o más temprano. Sólo recuerdo un caso que no acabó en desastre, aunque tengo mis dudas al respecto.

Hemos quedado para conocernos y tomar un café pasado mañana. Reconozco que tengo pocas ganas de hacer de “angel de la guarda” o de “consejero oscuro” de nadie. Ya lo hice cuando me tocaba y considero saldada mi deuda. Además, siempre me pillo los dedos en estas ocasiones, así que mejor ser prudente.

Ua veremos.

Gros bisous,
J.