Llevo un par de semanas que me cuesta dormirme por el calor, de manera que alargo mi actividad un poco. Anoche, además de lo ya dicho, me apetecía estar acompañado y contacté con dos de mis damas favoritas para ver cuál de las dos estaba de humor para unirse a mi noctambulismo.

Kerry replicó la primera y se llevó el premio. Quedamos donde ella estaba con unos compañeros de trabajo y me fui allí. Creo que tardé menos de cinco minutos en decidir que mi querida británica necesita cambiar o bien de trabajo o bien de compañeros.

De todo el personal presente (una docena de personas, yo incluído), me llamaron la atención dos chicas. AF, de edad imprecisa que situaría entre los 30 y los 40, cabello negro, 170 y algo, atractiva; AC, cercana a la treintena, vivaracha (con esa peculiaridad que tienen las británicas para soltarse la melena pero sólo cuando beben un poco), buen tipo, pechos grandecitos y una peculiar mezcla entre cara de niña buena y de pecadora.

Por lo que hablé con las dos, tengo claro que follaré con la segunda (que me diera su telefóno ayuda) y que con la primera, si no se media un milagro o un capricho de Kerry, no volveré a cruzar palabra. Me quedo con la duda de si merecería la pena o no.

Gros bisous,
J.