Voy a hacerte una confesión, querid@ lector/a. Ven, acércate, sientate a mi lado.

A lo largo de mi vida liberal, sólo han habido dos mujeres por las que hubiera sido capaz de abandonar mi vida oscura y ser monógamo. Una es mi sevillana favorita, y con ella nunca habría tenido que hacer frente a esa posibilidad, pues es casi como yo. Y con la otra… pues tampoco sería un problema, porque es más liberal que yo.

¿Quién es esa segunda dama?

Esa, hypocrite lecteur, mon semblable, mon frère… sería otra confesión, y yo ya he hecho una.

Tendrás que esperar.

Sí.

Soy un diabillo tramposo.

Y me encanta serlo.

Gros bisous,
J.