Este es el primer momento que tengo para sentarme y respirar en las últimas seis horas. Todo el mundo de vacaciones, menos yo. Pero al menos ya he follado. Esta mañana, con mi Rubia. Kerry ha tenido un capricho y yo me he brindado a que se lo tomara. Y la cabrona de vacaciones, y yo no. Lo peor es que ha tenido que ser breve por motivos ajenos a mi voluntad, demostrando la veracidad de lo que decía alguien cuyo nombre no recuerdo ni tampoco tengo mucho empeño en hacerlo: “peor que no follar es follar poco y deprisa, porque no te enteras”

Pero lo peor no es la indeseada brevedad, no. Es que la cabrona se iba hoy de vacaciones ¡Y YO NO!

Eso sí, ha tenido un detalle precioso y otro bonito. Me ha asegurado que me va a añorar mucho (se me ocurren un par de razones, y ninguna de ellas es de corte sexual) y que me lo hará saber. Al escucharla se ha activado una parte de mí que las enseñanzas de mi Dama de los Pies Fríos (nunca nadie se mereció ni merecerá tener un orgasmo detrás de otro tanto como ella) me ha inculcado por ósmosis, y he estado a punto de decirle “vale, pero no te pases”. Pero es ella, mi Rubia, y es “asín”, así que, venga, vale, pero sin exagerar.

El otro detalle es que, para que no me aburra mucho, me ha facilitado los números de teléfono de dos amigas suyas (Que ya me conocen de labios de la Rubia y que esperan mi llamada). Por un lado, me ha enternecido (es decir, todo lo contrario: me la ha puesto dura) que piense en mí, pero por otro me han entrado ganas de decirle que “no, gracias”. Pero oye, por probar…

Me ha advertido que, tal vez, alguna de las dos esté de vacaciones (¿he dicho que yo no lo estoy?), pero, tras las oportunas llamadas, ambas estan disponibles, interesadas y muy cachondas. En fin, tendré que hacer algo por ellas, para que no sufran los calores a solas. Sí, es un trabajo muy duro, pero alguien tiene que hacerlo, y a sacrificado no me gana nadie.

A cínico tampoco.

Ah, tengo una becaria de 22 añitos, rubita, ojos azules, 175 cms, poco pecho, piernas largas, sonrisa llena de dientes y tan cándida como Bambi.

De repente ya no me importa no estar de vacaciones.

Gros bisous,
J.