Llevo toda la maldita mañana de un humor de perros y puede que vaya a peor. Debido al caos que hay en el aeropuerto de El Prat por culpa de la huelga de los controladores de accesos, puede que me toque esperar más de lo razonble para coger mi vuelo a París. En fin, ya se verá. Por el momento, plan B en marcha.

Me voy a París, por cierto.

Esta tarde-noche se celebra en París una fiesta. Según mon père es de tamaño medio, pero él y yo ya hemos visto que tenemos una cierta discrepancia a la hora de definir tamaños fiesteros. Que sea lo que tenga que ser.

Sigue entestado en que lleve conmigo hoy a Kerry y a Lady C. Como si fuera tan fácil convencer a dos damas en 24 horas. En mi defensa diré que intenté persuadir a Kerry anoche (cenamos juntos), pero mi rubia tiene las fechas liadas con sus vacaciones, asì que no se puede contar con ella. Y a Lady C no le dije nada. Digamos que no la veo en ese entorno.

Mientras, la mitad de una pareja que se puso en contacto conmigo esta semana ha comenzado a coquetear abiertamente conmigo, para mi sorpresa (sí, aún me sorprendo) y placer. Bien, a ver que hace la otra mitad. Que una pareja de amigas se interese por mí me alegra doblemente y me hace mirar de reojo a mi agenda.

Anonyma sigue liada con sus asuntos personales, que, sin embargo, no le quitan tiempo para intentar organizarme un evento por todo lo alto. Quiere que me “enfrente” con ocho mujeres, ella incluída. Por el momento tiene tres y media (una está indecisa). Ya veremos, ya veremos.

¡Que me voy a París!

Gros bisous,
J.