Escucho como me narra su última aventura liberal y como se suelta al explicarse de tal manera que mi perversora me deja en tal éxtasis que, si ella supiera, se sorprendería y se maravillaría. Ella no lo sabe. A veces se cree que me aburro escuchándola y que mi mente divaga. No, mi mente siempre está en varios sitios a la vez. Y yo no me aburro, porque me bebo sus palabras. Pero ella, como he dicho, no lo sabe.

Nos une una conexión especial que toca nuestras almas, cuando ella desnuda la mía y me folla la mente, dejándome siempre ansioso de algo más. La nutrimos a nuestra manera, y la distancia y el tiempo la acrecientan.

Me fascina cuando su mente alcanza unos giros fascinantes al librarse totalmente, y se sorprende al darse cuenta de ello, y que sólo estando fuma puede desplegar todo su potencial (mientras Maman me invita a pasarme al Four Roses).

Mon père noir me ha pedido que le lleve a París a Kerry y a Lady C. Esta última le provoca uno de esos morbos impresionantes que sólo son posibles a distancia, tanto fìsica como mental. Francamente, pensaba en inhibirme, pero se me ha ocurrido una idea magnifica. ¿No quieren organizar una fiesta aquí, en esta orilla del Mediterráneo?

Pues eso, mon chère ami, pues eso.

Gros bisous,
J