No estoy ni más lejos ni más cerca de entenderme del todo, pero me comprendo un poco más. Mi búsqueda no es demasiado diferente de la de los demás, ni tampoco mis ambiciones ni mis métodos de exploración, ni siquiera en la intensidad. Es el explorador, yo, que marca la puta de diferencia.

Ayer mi Dama de los Pies Fríos me hizo reflexionar y concebir una idea que no tengo muy claro como llevar a cabo, porque implica meterme donde no me llaman (cosa que no me suele agradar demasiado). Pero si no lo hago, saldré perjudicado por eventos que están fuera de mi control. Y que me aspen si voy a dejar que eso pase.

Kerry sigue con sus ideas y quiere organizar algo para este largo fin de semana de cuatro días que voy a tener (si nada me lo impide). Por el momento sólo se lo que me escribió a noche a través de whatssap:

-Tengo una oferta a la que no podrás decir que no.

Como estaba desconectada cuando le contesté (“Explícate un poco, anda…”) y todavía no tengo respuesta mientras escribo esto, me confieso muy intrigado. Ya veremos.

Y, por su parte, Lady J, que en teoría está perdida por ahí de vacaciones, me ha hecho saber que también tiene una oferta para mí.

-Voy a proponerte algo que deseas mucho.

Otra que está desconectada, naturalmente, y todavía no ha contestado.

Malditos mundos virtuales.

Gros bisous,
J.