Tengo la sensación que debido a mi buen hacer y grandes dosis de suerte, he conseguido poner de vuelta a mi vida dentro de los parámetros lógicos y controlables en los que me muevo. De esta minicrisis, que no doy por pasada sino por más o menos contrarrestada, me quedo con un excelente resultado: he abandonado la mala costumbre de hipecriticarme cuando me analizo. Hago la crítica y soy capaz de exponer ante otros mis errores, cosa que antes solía evitar hacer por mi orgullo. Hoy mismo he tenido la primera oportunidad de valorar un situación problemática con este nuevo punto de vista. Yo he hecho todo lo que tenía que hacer. Si algo falla, no será por mi causa.

Mi perversora me pervierte para bien, haciéndole la competencia a Maman. Anonyma se ríe. “Ella te mejora y yo lo disfruto. ¡Me gusta!”.

Hablando de Anonyma. El fin de semana que viene haremos nuestra escapada, si los Dioses lo permiten. Esta tarde me iré fuera a pasar el finde en mitad de ninguna parte, perdido en el campo, relajándome.

Gros bisous,
J.