Camino del aeropuerto (ni mirar los horarios de los vuelos acierto a hacer bien…), me relamo pensando en el momento de verla, de abrazarla, de besarla, de estar dentro de ella y ella dentro de mí. Me muerto de ganas de ver a esa maravillosa sevillana, tan loca como yo y que me impulsa a cometer esta pequeña extravagancia, pues apenas estaré en Sevilla unas ocho o nueve horas, de las que planeo pasarme seis o siete en la cama, con ella. No saldremos de ahí ni para comer.

Cuando se lo conté ayer a Maman, me dijo que soy un loco maravilloso; Anonyma me confesó que le encantaba y enamoraba verme dispuesto a hacer semejante viaje express sólo por ver a mi dama sureña. Soy así.

Gros bisous,
J.