Tengo una locura genial y fantástica en mente. Y otra. Y otra también. Voy a escaparme en breve a Sevilla para comerme a besos a mi dama sureña. Estoy loco por verla. Es como si me hubiera poseído un demoníaco espíritu de la lujuria y no me deja pensar en nada más. Quiero verla, tocarla, acariciarla, escuchar su voz, empotrarla conta la pared y sentir sus uñas clavadas en mi carne mientras lleno su coño con mi polla una y otra vez.

Y quiero más. Por el momento seré modesto y sólo iré a por eso. Mis otros planes los desaarrollaré esta tarde, porque entre hoy y mañana tiene que estar solucionado para poder hacer al menos uno de los tres. La primera opción, la más complicada, la que más me gsuta, se me antoja imposible con tan poco espacio de tiempo. No importa, si no puede ser ahora, será más tarde. Estar preparado lo es todo.

La segunda y la tercera son menos complicadas que la anterior pero difíciles. Por eso me gustan, porque van a requerir todos mis esfuerzos. Porque las dos damas implicadas me vuelven llevan hasta más allá de la locura, porque las deseo a las dos de tal manera que la lujuria me está fundiendo el cerebro y se me derrama lentamente por la columna vertebral. Las deseo juntas y las deseo por separado.

Os dseeo, os adoro, os idolatro, os quiero.

Gros bisous,
J.