Cada vez tengo menos ganas de participar en orgías o tríos. Vuelvo a tener esas ganas de estar a solas con una única mujer. Sospecho que, como en otras ocasiones, las ganas para lo otro me volverá de manera gradual. Ahora tengo empacho. Demasiadas juergas en los últimos ocho meses.

Por supuesto, si se me presenta una oportunidad, la aprovecharé (la duda ofende), pero que sea la guinda del pastel, no la nata.

A todo esto, una dama de 56 años se ha puesto a flirtear conmigo. Me ha impresionado por su escote y por que la dama me ha lanzado la caballería cuando yo me sentía menos sexy que nunca: medio dormido y con los efectos faciales que un bostezo descomunal deja a su paso. Ella, sin embargo, me ha pegado una “apretada mental” que me ha acelerado el pulso un 5% y provocado una sonrisa tonta de perpleja curiosidad. Sin embargo, no me ilusiono. Creo que lo ha hecho por ver si todavía se acuerdad de cómo impresionar al personal y si aún es atractiva.

En fin, seguiremos informando.

Gros bisous,
J.