Ayer acabé el día desquiciado. Con Lady Desconocida todo fue bien, pero, en un ratito que tuve la oportunidad de disfrutar de la compañía de mi Dama de los Pies Fríos, se me salió la bilis por las orejas y los colmillos gotearon amargura. Esa es la pega de estar con alguien con quien puedo ser total y absolutamente yo, que a veces bajo la guardia y sale todo.

Por eso por el momento me estoy tomando el día de otra manera, con leche templada y calma. De postre, tengo la ayuda extra de Lady C, que hoy está peculiarmente cariñosa y proclive a repartir besos y abrazos en general y de tocarme el culo (de tanto en tanto) en particular.

Tengo una idea girando en mi cabeza para resarcirme/resarcirnos de lo de ayer. Sin prisas, ya fluirá. Deja que salga tu lado hedonista, que diría Maman. También tengo planes para ella…

Gros bisous,
J.