Lady C sigue con un gran furor uterino en pie de guerra. Mea culpa por ceder ayer, así que hoy estoy teniendo que decir que “no” más veces de los que a ella y a mí nos gusta. Al parecer, el concepto de “ahora no puedo, más tarde” no le acaba de gustar. De nuevo, culpa mía por ceder a sus caprichos. Ahora toca educarla, por no decir amaestrarla, y yo no estoy muy por la labor de jugar a ser el Pigmalion liberal.

Hoy me han despertado por las malas y tengo una cierta proclividad a escupir veneno cuando hablo, así que intento abrir la boca lo justo e imprescindible, y aún así no estoy exento de peligro, desafortunadamente.

Lady Desconocida ha conseguido alegrarme el día mediante una llamada. Hemos quedado para comer (no pun intended) y charlar un poco. Bien, por fin alguien sensato hoy.

Gros bisous.
J.