Mientras Maman me recuerda que falta un mes justo para el día de la Bastilla (algo barrunta), pienso en la noche pasada junto a Anonyma, y me maravillo al recordar nuestras conversaciones, nuestros orgasmos y todas las perversidades maravillosas que barruntamos juntos.

Me gusta el cariño con el que me trata, aunque amenaza con traer de vuelta mi lado más tierno, rozando la ñoñería.

Eso sí… Sigue empeñada en presentarme a dos mujeres, una de 25 años y otra de 40 y pocos. ¿Por qué? “Así puedes comparar”. ¿El qué? En fin, si quiero comparar, ya me buscaré yo con quién, gracias.

Gros bisous,
J.