Cuando la rutina del día y la potente luz solar empezaban a hacerme dudar de la realidad de lo sucedido esta noche, una voz al otro lado del teléfono me ha recordado que no, que realmente pasó todo eso y que, además, puede repetirse.

Y vamos a hacerlo.

La dama, a la que llamaré ST, me ha estado tentando (cómo si eso hiciera falta conmigo) para repetir la velada de anoche de una manera más reposada. Después de todo, ambos tenemos una vida con la que lidiar. De inmediato me he puesto a pensar en un plan para hoy mientras ella, por su lado, hacía sus deberes. Entonces Anonyma ha llegado al rescate.

Me ha llamado para preguntarme como ando, haciendo que me diera cuenta de que llevaba unas 48 horas sin dar ninguno de los dos señales de vida. Así que nos hemos puesto al día de nuestros respectivos devaneos y ella, como ya anuncié anteriormente, tiene un aire consentidor y mimoso estilo Maman que me resulta imposible de obviar. Simplemente, estoy cogiéndole un gran cariño por cómo es y por cómo se porta conmigo.

Así que, tras hablar de lo de ayer y los planes para hoy, me ha propuesto un plan: ella me presta los medios… a cambio de que mañana le regale yo una noche entera. No hace falta decir que yo, que le regalaría esa y mil noches más, pienso que es un trato justo. La única duda es si voy a resistir trasnochar tres veces seguidas.

Bueno, el jueves lo sabré. Las dos damas se merecen todos mis esfuerzos. En el peor de los casos, tendré que irme a un balneario (jojojojojojo!!!!).

Gros bisous,
J.