Primero lo malo. Ya he resuelto en parte la crisis. Ya he descubierto quién se fue de la lengua (otra vez…) y me hizo tragarme CUARENTA Y SEIS emails y whatssaps de desconocidos que querían apuntarse a la fiesta por sus santos bemoles y cara bonita, los tres últimos hoy, entre las 9 y las 10.30 am.

Kerry, mi querida rubia, me escribió anoche para decirme “ups, I did it again“. Se lo comentó a dos “personas de confianza” y estas perdieron poco tiempo en publicarlo en el Financial Times, como aquel que dice, con eróticos resultados.

Bien, no hay mal que por bien no venga, ni problema sin solución, ni agujero sin tapón, de manera que Kerry no volverá a tener un momento de excesiva comunicación sobre cualquier fiesta futura porque, simplemente, no volverá ni a saber ni a participar en ninguna. Así de simple, así de sencillo.

Y no me pongo borde porque puede que aún saque algo bueno de rebote.

Ahora lo bueno. Aunque la fiesta se ha ido al garete, tengo muchas ideas para la próxima, incluidas las sugerencias de mi Dama de los Pies Fríos. La conclusión que me queda después de comentarlo con ella es que tengo que refrenar mis impulsos creativos y recordar que el tiempo no es relativo. La gente, además, no suele ser tan impenitentemente juerguista como uno puede creerse.

Más. Esta mañana me han dado los buenos días dos pezones erectos que me han dejado las hormonas un tanto revueltas, de manera que he tenido que tomar medidas drásticas y ponerme en contacto con mi Loba (ya que la dueña de los pezones erectos no está disponible… ya dirá cuándo quiere algo, si quiere, mientras, yo sigo a lo mío) para intentar poner fin a mi calentura. Creo que hacía tiempo, tiempo, tiempo que no costaba tanto sincronizar dos agendas.

Al final el plan ha sido el siguiente: ella me haría una mamada y yo luego almorzaríamos. Ese era el plan. En teoría no había tiempo para más que un oral.

Al final todo se ha complicado y hemos terminado en los servicios de un centro comercial del centro de la Ciudad Condal follando contra la pared, en silencio para no ser descubiertos y riendo entre dientes entre penetración y penetración.

Lo más peligroso no ha sido eso, sino las carcajadas que se nos han escapado mientras tomábamos algo en una terraza cercana con vistas a la Plaza Catalunya y recordábamos el lío que nos hemos hecho con las piernas y la ropa para poder follar un poquito.

Más. Ayer Maman me hizo saber qué prenda tengo que pagarle por la apuesta que me ganó. Tengo que acompañar a una dama identificada como Madame F en su visita a Barcelona, que tendrá lugar en breve. Voy a ser un cruce entre un guía turístico y un follador a domicilio (memorias pizzeriles cruzan raudas mi mente). Y lo que pienso divertirme en el proceso…

Si explico esto de Maman hoy y no ayer es por culpa de mi pervertidora, que me hace hacer cosas muy chachis y claro, yo me dejo. Pero sólo con ella.

Gros bisous,
P.