Hoy he tenido una idea retorcida, perversa, cruel, infame, salvaje, desmedida y exagerada que, tras un segundo de sentirme horrorizado ante la mera perspectiva de estar pensando seriamente en eso, he tenido que ponerla en práctica. Y así ha nacido mi proyecto, al que, hasta que llegue la hora de desvelarlo, será conocido como “Plan La Coste”.

Bueno, no siempre puedo ser bueno.

Tras hablar con mon pere noir, ya he empezado a ocuparme de los preeliminares barceloneses del Plan La Coste (Plan C a partir de ahora) mientras él se ocupa de los parisinos. De paso, he llamado a JP, pero a este maravilloso ejemplar de ser humano volveré más tarde. No puedo evitar sonreírme ante mi idea. Es, sencillamente, magnifica. Y perversa, que es lo que me gusta más. El Sade que mora en mí está feliz y campante. Francamente, yo también.

Una consecuencia de todo esto es que voy a conocer a un caballero que me va ayudar a organizarlo todo. Como tengo sólo once días para ponerlo todo a punto, voy a tener que ir con más prisas de las que me gustan, por desgracia. Espero tener listo el pre-plan entre hoy y mañana, comeré con dicha persona el viernes para conocernos y que me asesore y, a partir del sábado, comenzaré a poner la maquinaria en marcha.

Dios mío, en la que me he metido…

Gros bisous,
P.