A veces pienso demasiado. A veces creo que hablo demasiado en estas cuatro líneas que junto según dicta el azar. A veces me pregunto si alguna persona me rehuye por temor a salir aquí. Siempre que alguien no ha querido aparecer, no lo ha hecho. Y quien no lo ha merecido tampoco.

Me relajo completamente con Mi Dama de los Pies Fríos. Con ella me quito máscaras y cruzo fronteras que en otros contextos no puedo derribar. Me gusta aprender de ella, aunque a veces me desesperan mis errores. Pero así es la vida. Así es con ella.

Sigo pensando a ratos perdidos y pensamientos dispersos en el trío del viernes. Hay imágenes que se repiten en mi mente gracias al humo por el que viaje mi mente. Me reafirmo en las decisiones tomadas, que son las correctas. Haré caso a mi mente y a mi alma, me fiaré de mis intuiciones y seguiré adelante.

Las dos damas son maravillosas. Únicas e irrepetibles. Por eso están en las alturas de mi Parnaso, porque lo han tomado al asalto y se han ganado su sitio.

Gros bisous,
J.