A una hora poco habitual para estas lides, esta mañana Anonyma y yo nos hemos encontrado para darnos un festín que ayer quedó insinuado y hoy hemos escenificado hasta el último detalle.

Al tenernos delante, superada la curiosidad de verla con una bolsita muy cuqui en la mano, me ha costado no empezar a devorarla a besos. Estoy empezando a domar mi salvaje desprecio a las convenciones sociales gracias a la influencia de mi Dama de los Pies Fríos e intento aplicarme. Aún así, algunos besos furtivos y algunas caricias se han producido en los escasos metros que nos separaban del lugar de destino y de tres horas de deliciosos placeres.

Una vez a solas, ella me ha descubierto que llevaba en la bolsita. Fresas, nata, churros, chocolate en un termo, galletas y un par de botellines de agua. Dama previsora, si señora. Me faltaba otra cosa, pero en fin, no se puede tener todo.

Pasados a los mimos y las caricias, la dama me ha sorprendido gratamente al demostrarse como una ávida repartidora y receptora de ternuras, combinadas con su espíritu de provocación y su sentido de la lujuria y del momento oportuno. La observo e intento analizarla, y en cada encuentro le descubro alguno nuevo.

Hoy se ha confesado más inclinada a hacer y recibir mimos que a follar por follar, aunque, llegados a cierto nivel de calentura, hemos olvidado ambos la dulzura para lanzarnos a explorar nuestras carnes sin ningún reparo hasta quedarnos satisfechos y bien abrazados.

Atesoro mil imágenes de ella en mi retina. Medio vestida, sin falda, la blusa desabrochada, las piernas separadas y mirándome retadora desde la cama. A cuatro patas, con dos dedos en su vagina, su culo apuntando en mi dirección, masturbándose furiosamente para que yo pudiera lamer su humedísima raja. Apoyando sus piernas en mis hombros y aferrándose a mí con sus manos mientras sus brillantísimos ojos me taladraban el alma. Totalmente desnuda, el rostro medio velado por su melena, mirando desde la cama por la ventana con aire despistado.

Tantos momentos que recordaré durante este día y los venideros.

gros biosus,
P.