Cuando más licencioso y disperso me hallaba, presa de futíles pensamientos y empresas, Anonyma me ha rescatado de mis negros abismos para proponerme que nos veamos (porque, cuando follamos, nos vemos necesariamente al estar uno frente/bajo/encima/etc del otro).

“¡Por supuesto!”, he replicado. “¿Cuando?”
“¿Hoy o mañana?” me ha respondido.
“¿Y porque no hoy Y mañana?”

Para qué complicarse la vida, si podemos optar por lo más sencillo. Para qué tener que escoger una opción o la otra, pudiendo quedarse con todo.

Gros bisous,
P.