Tengo que aprender a confiar un poco más en el ser humano, en general, y a desconfiar de algunos elementos, en particular.

Todo esto viene por una decepción sufrida hace unos días (y ya van…), mencionada de pasada en una entrada anterior. En fin, el problema está solventado y finiquitado.

Mi Loba me ha estado interrogando y pinchando con lo sucedido en la fiesta, con ese inimitable sentido del humor que tiene y que me arranca sonrisas incluso cuando me toma el pelo. Al parecer, su noche fue más monótona y aburrida que la mía y tiene su orgullo un poco mortificado. Ya se le pasará. En cuanto tenga otra aventura al alcance.

Lady M. me ha dado los buenos días y una sorpresa: quiere quedar para tomar algo. Rectifico, eso no es una sorpresa en sí. Lo sorprendente son las ganas que le he notado. Ah, mi Loba me ha hablado sobre ella, o, mejor dicho, advertido contra ella,afirmando que sólo se mueve por su propio interes. Bien, ya veremos si tiene razón.

Gros bisous,
P.