Suerte que Anonyma no podía dedicarme más de dos horas… porque me ha dejado agotado. Ella llevaba desde el viernes pasado sin nada, y ha llegado con un hambre de loba (que irónico). Aún vestidos ya ha comenzado el festín y me ha dejado completamente extasiado cuando me ha bajado los pantalones, medio vestida ella aún, y se ha puesto a chupar con un ansia infernal.

En algunos momentos me he sentido una especie de consolador gigante, debido a que la dama tenia una urgencia vital por correrse que la ha llevado a clavar sus uñas en mis nalgas para urgir a gritos que la follara más duro. Durante unos cuarenta minutos de frenesí me he convertido en un bombero intentando apagar un fuego inextinguible. Tal ha sido la locura que me he olvidado de todo… pero ella no.

“No te has corrido!!!”

Mierda, ya estamos otra vez con eso. Pues no, Anonyma no lo ha considerado un detalle menor, así que la siguiente hora ha sido otro tour de force hasta que yo me he desplomado exhausto, jadeante y pidiendo piedad, lo confieso. Estoy pensando seriamente en buscar una excusa para no asistir a lo que sea que pasa mañana. Pero no quiero dejar a mi Loba colgada sin mi… En fin, ya veremos.

Y, de postre, he cumplido uno de mis deseos más inconfesables de manos, literalmente, de otra dama.

Gros bisous,
J.