Hoy alguien cercano a mí ha culminado su descenso a los abismos de la manera más abyecta, triste y lamentable posible, de manera que ha provocado que yo acelere un cambio que tenía previsto llevar a cambio gradualmente. Tenerlo cerca me causa un profundo asco, así que, simplemente, se va fuera hoy mismo, mientras escribo esto. Tengo estudiado el paso a dar y sólo necesito informar de ello a un par de personas para asegurarme de están al tanto de lo que voy a llevar a cabo.

Mientras tanto, mi Loba sigue manteniendo en misterio lo que sea que tendrá lugar el viernes. No suelta ni una palabra y se niega a clarificar mis dudas. Y yo sigo teniendo esta alergia a las citas a ciegas y a los misterios innecesarios. Bien, advertida está. Si veo algo que no me gusta, me daré media vuelta. Lo único que me ha dicho es que no haga planes para la tarde-noche de ese día.

Anonyma, por su parte, también se trae un misterio entre manos. Lo único que me ha dicho es que tiene un plan muy interesante para el viernes, algo que, según ella cree, podría terminar en una pequeña orgía. También tiene un plan B, me ha confesado, pero no está segura al respecto, porque se teme que si algo sale mal, ella podría salir malparada, y no es algo que le apetezca, lógicamente.

Tengo la creciente sensación de que ambas hablan de mí a mis espaldas. Una especie de intuición, por así decirlo. Se intercambian información y opiniones y tal vez algo más, y eso me tiene muy intrigado, la verdad. Si “coincidimos” en la fiesta del viernes, mis sospechas quedarán confirmadas.

Gros bisous,
P.