El sexo con mi Loba es más que sexo. Empiezo a vislumbrar un entendimiento mutuo, una comprensión de facto que hace que todo sea más sencillo. Me gusta que nos baste una mirada para intuir lo que desea ella o viceversa. Hoy vestía de verde, con los hombros al aire y el pelo suelto. Resultaba embriagadora verla.

En la cama no ha habido cuartel. Ni se ha pedido ni se ha concedido. Hasta el final, una competición por ver quien disfrutaba más y quien llevaba el placer más lejos. Ella es una fiera a la que hoy le he descubierto su lado más dulce. Y me encanta.

Hoy ha sido un festín del sexo anal. La regla le ha jugado una mala pasado y ella, no dispuesta a dejar el encuentro para otro día, ha dispuesto que el placer fuera por tal vía. Ha sido un fastidio no poder rendir la debida pleitisía a su excelso coño, pero hoy el pobre no estaba ni para mimos, mucho menos para lametones.

Así que ha sido un festival anal y oral. La dama tiene un aguante impresionante, fruto de su entrenamiento, además de un culo precioso, como creo haber mencionado en otra ocasión.

Al despedirnos, me ha comentado que tiene previsto asistir a un evento liberal el viernes. Obviamente iré con ella, a ver de qué se trata.

Gros bisous,
P.