Ayer estuve con mi Dama de los Pies Fríos, disfrutando de su compañía y entregándonos a nuestros placeres favoritos. Es delicioso y fantástico verla cuando se vuelve dulce y tierna. Es un regalo enorme que disfruto y me provoca una gran sonrisa cada vez que lo recuerdo. Como ella misma dijo, es mi ángel. Un ángel deliciosamente sexual.

Hoy estoy en París. La parte positiva de este viaje es que las dudas que me atenazaban y necesitaba comentar con Maman han quedado solucionadas antes de cruzar los Pirineos, así que tendremos tiempo extra para “malosear”. Por “coincidencia”, JP estará también en París.

Va a ser divertido pasar el Día de la Madre con Maman

Gros bisous,
J.