Hoy he tenido una larga conversación con La Loba. Nuevamente todo ha girado en torno a nosotros. Estamos en ese momento en el que cada pedazo de información supone un tesoro incalculable y arañamos cualquier retazo que facilite conocer a la otra parte un poco mejor. Ahora mismo, la curiosidad supera al deseo, que no es poco por otra parte.

Hemos fijado lugar, día y hora para nuestro próximo encuentro. A pesar de las facilidades con las que ambos contamos para planificar nuestras vidas respectivas, no ha sido fácil encontrar un día para esta semana, así que hemos escogido dos. Si uno no puede ser, será el otro. Y si los dos pueden ser, mejor que mejor. Así nos vengamos de la fallida ocasión de la semana pasada.

Me fascina su manera de ser y de pensar. Empiezo a sentirme como un aprendiz cada vez que hablo con ella, algo que también me pasaba y todavía me pasa a veces con la Dama de los Pies Fríos.

Gros bisous,
J.