Paseando me he encontrado accidentalmente con una ex-follamiga (dicho sea de paso… follamiga, que termino tan desacertado y tan apropiado a la vez, porque eran amigas sólo en la cama, fuera… eran personas a evitar; entonces SI que me faltaba criterio) y, a los diez segundos de charla me ha hecho recordar porqué le dije “adiossssssssssssss”.

Un año y pico después, y siguen pensando (o no haciéndolo) igual. Pues bien, puerta.

Me importan tres cominos si lo que digo es cruel: hay personas que sólo sirven para ser usadas. No se merecen otro destino por su manera de ser y su mentalidad. Esclavos de su propia miseria, no hay más salida para ellos.

Gros bisous,
J.