Esta tarde he estado pensando a ráfagas sobre ella. Sigo teniendo esa sensación de que entre ambos media una gran distancia y aunque tratándola no me siento para nada inferior a ella, hay algo dentro de mí que me lo dice, que me susurra que me falta mucho para ser remotamente similar a ella. Esta sensación me produce una sorpresa considerable. Creo que ella me hace ser consciente de la parte inmadura de mi ser.

No es algo negativo ya que me ofrece la posibilidad de reflexionar sobre ello y, de alguna manera, ir rectificando esta debilidad de mi carácter. De todos, no pretendo solucionarla en 24 horas; ya llevo un tiempo trabajandola. Así que paciencia.

Espero que cuando nos veamos y empecemos a tratar más a fondo podré resolver las dudas que tengo. Ahora mismo me muevo a ciegas con ella, lo que me genera una cierta inseguridad (y eso me resulta muy incómodo). Lo único que puedo afirmar es que tras su apariencia normal late un ser extraordinario, y no me cabe duda de ello.

Gros bisous,
J.