¿Cómo llegué a ser liberal? Esto viene a cuento de una dama que me ha hecho pensar en ello, una dama que me inspira unas ganas peculiares de mezclar sexo, café y saber.

Todo empieza cuando conozco a mi sevillana, que es el detonante del cambio, que ya llevaba un tiempo produciéndose, pero que ella catalizó. Ella me hizo mirar dentro de mi, de reconocer que dicha transformación se estaba produciendo. Con ella me empecé a hacer a mí mismo, con su ayuda, su cariño, su ternura y su lujuria. Ella fue el detonante y el catalizador.

Llego mi hundimiento, y todo quedó pospuesto. Lo principal era sobrevivir y salir del infierno en el que había caído, y eso hice. Luego conocí a G., mi osita, que me encontró cuando salía del pozo en el que me había hundido y me llevó a París, donde entré en contacto con el universo liberal parisino de la mano de Maman, de N. y de P. Ellas dos, G. y Maman, me acabaron de encaminar, además de lo experimentado al lado de A., mi otra musa parisina.

Eso fue, sin lugar a dudas, la explosión final. En París me encontré, me descubrí y, en cierto modo, me perdí y me envenené. Acostumbrado a la manera de vivir de allí, mi retorno a Barcelona hizo que todo me pareciera pobre, descolorido y vulgar. Así que tocó redescubrir mi ciudad con mi nuevo yo. Y nos enamoramos los dos locamente, aunque Barcelona sea una amante cara y complicada.

Aquí, instalado definitivamente, mi filosofía liberal se consolidó. Ha ido creciendo, consolidándose, aunque haya variado alguna que otra vez, por influencias ajenas, como la de Maman, la de la Dama de los Pies Fríos o la de la que fue mi pareja catalana favorita, además de los necesarios pasos evolutivos.

Simplemente me he ido haciendo a mí mismo, a base de errores y algún acierto, a base de conocer la gente adecuada en el momento preciso y de conocer a otra gente… menos adecuada. Incluso de esa gentuza he aprendido: he aprendido lo que no quiero ser y lo que tengo que mejorar.

Se lo que quiero, y cómo lo quiero. Soy consciente de mis debilidades y que no soy, ni de lejos, parecido a la imagen que proyecto. Por eso iré eliminando mis debilidades una a una, si puedo.

Gros bisous,
P.