Hoy he participado en una gincama liberal. La verdad sea dicha, no tengo ni puñetera idea de cuál era el propósito de tal evento, salvo que me he pegado una señora pateada por toda Barcelona hasta que no me aguantaba ni el peso de las pestañas. Eso sí, me he reído mucho.

Y para más coña, la puñetera gincama tenía de liberal lo que yo de conservador de museos. Salvo los participantes, nada. Al menos le he podido pegar un pequeño repaso a mi anglocabrona favorita, que llegó ayer por sorpresa a Barcelona y se larga mañana.

Por otra parte, renuncio a entender a cierto tipo de gente. Veo comportamientos y los tengo encasillados en un grupo de gente en concreto: psicópatas. No necesito saber más. Que uno tenga esperanzas de redención y el otro no, me resultan indiferentes. Prefiero tenerlos a distancia, por si explotan.

Gros bisous,
P.