Ayer hice bastante el imbécil. Como de costumbre, me dí cuenta a posteriori. Me he levantado pensando en varias cosas. En una foto, en una sucesión de anulaciones de citas y en el curioso estado de quietud en el que me sumo con las sesiones de humo con la Dama de los Pies Fríos.

Ayer me di cuenta, antes de dormirme, de cual es la causa por esta extraña compulsión mía por tener encuentros que a veces me invade. La ausencia de dichos encuentros me causa una peculiar e inexplicable sensación de desasosiego. Como si me faltara algo. Y esto me toca especialmente las narices porque me pasó apenas transcurridas veinticuatro horas de suspender mi agenda, salvo para tres damas (añado esto ahora).

No se qué hacer con Sara. Mi sentido común y la Dama de los Pies Fríos me repiten con acierto que ponga tierra de por medio, pero en ocasiones siento la necesidad de tener un ultimo algo con ella, una especie de “clase magistral”, un sentimiento que se mezcla con otra emoción, todavía menos honrosa, que no acierto a explicar. Por eso la veré una vez más, dejando en casa mis instintos sexuales. Quiero verla tal y como es, sin el engaño de sus embrujos sensuales.

He vuelto a meter a Kerry en mi vida, como una especie de servicio de emergencias, lo que me inspira una sensación de disgusto personal. El cariño que le tuve se ha convertido en una amistad con algún roce ocasional, pero lo cierto es que sólo me acuerdo de ella cuando truena, como aquel que dice.

Y CS… simplemente quiero estar con ella, porque a su lado no tengo estos bandazos caprichosos, porque con ella el tiempo vuela y el placer nos abraza como un manto cálido.

Así que optaré por defenestrar definitivamente a Sara, teniendo ese encuentro, sin “clase magistral”, sólo para convencerme a mí mismo de lo bien que estoy sin sus maquiavelismos sexuales de pacotilla y despedirme comme il faut (extravaganza innecesaria? posiblemente); por sincerarme con Kerry y a dejar que la dama de las camelias se aclare. No espero que lo haga, pero me gusta observarla, como a Sara. Otra mala costumbre que acabaré por dejar, seguramente esta misma semana, posiblemente el viernes.

Gros bisous,
J.