Hoy he visto a CS, y hemos perdido los papeles. Por suerte, dado que ambos no tenemos compromisos ineludibles con terceros, no ha tenido consecuencias. El encuentro, que debía durar unas dos horas (ambos teníamos planes para después), ha acabado durante cuatro, y ha terminado por agotamiento mútuo, aunque el mio ha sido mayor, lo confieso.

Prueba de ello es que, salvo para ella, he cerrado mi agenda para el resto de la semana. Esto cansado, y es lunes. Entre ella y mi sevillana me han exprimido las fuerzas. Así que, por el momento, salvo para un café, no estoy disponible para nadie. Pura y simplemente, quiero recuperar mis energías y, de paso, reflexionar.

Tengo la sensación de que estoy cerrando una trampa sobre mí. Sí, yo mismo me estoy tendiendo una trampa. No estoy jugando el juego, sino que el juego me juega, y no estoy dispuesto a ello. Así que volvemos a refinir las reglas de la manera más sencilla: todo a la basura, un ligero aliño de gasolina y una cerilla. Un funeral vikingo para todo lo viejo.

Adiós, errores, adiós.
J.