Hoy el encuentro con CS ha sido diferente del que ambos habíamos previsto. Ha tenido un mal día y no le apetecía más que hablar y pasear, así que lo hemos hecho, a pesar de que el día no invitaba a ello, precisamente. Hemos caminado un rato y al final nos hemos sentado a charlar, chocolate caliente mediante. Un capricho que me ha entrado de repente, qué puedo decir.

Hemos hablado y hablado. Han salido mil y un temas y me ha encantado ver que podemos tratar de mi cosas diferente y que, a pesar de nuestros peculiares gustos personales, podemos hablar de todo y más. Al final su humor se ha recuperado y hemos tonteado un poco, lo que me ha devuelto el humor transgresor y casi le propongo quemar la ciudad. Al menos lo he intentado…

Me gusta estar con ella, sea como sea. Y, sobre todo, que ambos mantenemos nuestros principios y no renunciamos a ser como somos, ni nos hace falta.

Gros bisous,
P.