He tenido el placer de disfrutar por unas horas de la compañía de dos franceses, chico y chica, que aprovecharon mi retorno ayer a Barcelona para hacer una escapada. No son pareja. Ella se apuntó, tras pedir permiso, y luego él. Han estado por aquí, haciendo un “estudio de campo” y se han ido esta tarde.

Charlando con ellos he puesto en perspectiva unas cuantas cosas de mi manera de ser. Me he reído porque hemos pillado a una dama dando un paso en falso y, sinceramente, he tenido suerte de que ambos han encontrado el lado humorístico a la situación, porque a mí se me ha erizado la piel del cogote cuando he visto lo que la dama se proponía hacer en toda su magnitud, tanto por la parte que me tocaba como no que, tal vez, es la más escalofriante, de puro estupido.

Huid bellacos, huid!!!, me he dicho.

Así que, al cambio iniciado ayer, añado un segundo factor, tal vez incluso un tercero.

La gente está muy mal de la cabeza.

Gros bisous,
J.