No podría decir cómo, pero, cada vez que en el día de hoy (en lo que llevamos), he ido a ver a Maman para comentarle algo, me la he encontrado con las tetas al aire. Y, lógicamente, en todas y cada una de esas ocasiones, casi se me olvida lo que iba a decirle.

Casi.

Ella, por cierto, está de muy mal humor respecto a su cuerpo. Dice que se le empiezan a notar los años. Después de haberla repasado hoy con ojos, labios, lengua y manos, puedo decir que exagera.

Sospecho que es un truco suyo para que todos los digamos que todavía está muy bien (requete bien, desde mi modesto y nada neutral punto de vista), pero algo me hace creer que lo dice en serio. En fin, tal vez atraviese uno de esos momentos negativos que todos tenemos de vez en cuando.

A solas, se le olvidan esas manías, sobre todo cuando me pongo en plan mimoso. Adora mis mimos. Bueno, adora todo tipo de mimos, como todo hijo de vecino. Y cuando las caricias le llegan a cuatro manos todavía más. Hoy, a traición, se ha llavado por sorpresa caricias a seis manos, dos de ellas femeninas, y lametazos a tres lenguas, una de ella de mujer.

Bien, teniendo en cuenta que dice que cuando cumpla ella 60 años se retira del mundo liberal, aún tengo unos cuatro años y medo para pervertirla un poco más… Y teniendo en cuenta que se iba a retirar el septiembre pasado, cuando cumplió los 55… ya veremos.

Gros bisous,
J.