Ayer, día 16, ví a la Dama de los Pies Fríos bajo una luz que sólo unos pocos afortunados tenemos el lujo de apreciar. Y la emoción, por lo vivido, visto y disfrutado, me tiene todavía con la piel de gallina. Además, sigo aplicándo algunas cositas que llevo aprendidas con ella, y estoy disfrutando de la vida un poco más. Con ella, desprenderme de pesos muertos resulta muy fácil y enriquecedor.

Esta noche he tenido una cita con una amiga de Lady J., por recomendación de ella. Está casada, su pareja le da carta blanca a la hora de ser liberal, y ella lo disfruta “con moderación”. Me ha sorprendido la seguridad de ella respecto a las “tragaderas” de su marido, pero todavía más la claridad e sus objetivos: divertirse, cómo y con quién.

Se describe como una “liberal light”, en comparación (u oposición, la lectura es ambivalente) a Lady J., lo que me ha dado motivo para reflexioanr sobre la naturaleza de las amistades liberales y llegar a la conclusión de que mi caso con Maman es extraordinario.

La cena ha ido bien, ha sido divertida, y, además, he causado buena impresión a la dama, que, a su vez, me dejado un grato sabor de boca, metafóricamente hablando.

Gros bisous,
P.