Me pregunto dónde falló la Creación cuando producimos seres incapaces de salir de sí mismos, que viven pegados a un espejo, que definen su manera de vivir y la de los demás por las apariencias, por la ropa y por criterios estéticos tan volátiles como la brisa. Me pregunto de dónde salieron esas personas, más que nada para enviarlas de vuelta.

Y ahora, algo completamente diferente.

Una de las damas “recomendadas” por Kerry ha estado insistiendo para quedar conmigo de manera repetida en los últimos días. Ayer, al final, casi a punto de cerrar los ojos yo y decirle al lunes “adiós y no vuelvas”, me llegó un mensaje de ella pidiendo un encuentro, “uno sólo, sin posibilidad de repetir, pero uno“. Me llamó la atención esta frase, y por eso la transcribo. Tiene un algo que toca mi fibra y, por eso, antes de dormirme, le contesté afirmativamente.

Gros bisous,
J.