Ayer, cenando con la dama a la que conocí en el gang-bang, se me ocurrió una idea a raíz de un comentario de ella. Pienso probar una vez más, porque, considerándolo friamente, lo del viernes fue una manifiesta chapuza. No se puede improvisar algo así y esperar que salga bien. Así que me guardo una o dos balas en la recámara, como el que dice, y dejo que el futuro se ocupe de ello.

En la cena, que fue idea de ella, estuvimos hablando de diversos temas, siendo el que menos tratamos el sexo. Me gusta mucho. Posee un bagaje cultural y personal que la hace muy atractiva a mis ojos, a pesar de sus flaquezas humanas. Nadie es perfecto y yo soy buena prueba de ello.

Me recuerda, en cierto modo, a la Dama de los Pies Fríos y a la Mujer de Agua. Y, de una manera remota que no acabo de precisar, tiene un algo que me trae a la memoria a K.

Gros bisouis,
J.