He decidido tirar al incinerador de basuras los teléfonos, emails y direcciones adquiridos en las dos últimas semanas mediante la gentil mediación de Kerry, salvo de los referentes a dos damas que se han ganado mi interés y han buscado activamente ganarse el mío. El resto, o son una fuente de problemas o confían en la mediación de alguna entidad divina que me haga saber que quieren algo de mí, y yo la ciencia infusa no la domino.

Un problema menos.

Mientras tanto, continúo encantado con una dama de deliciosos sueños húmedos y placenteros, que deposita su confianza en mí y con ello me hace un gran honor y un regalo sin igual. Esta Mujer de Agua humedece también mis sueños, y me deleita con ello.

Y esta tarde, a París.

Gros bisous,
P.